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Mary Burton, la conciencia de la Sudáfrica blanca

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Evaluó para Idi Ezkerra los resultados de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación en su país.

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El jueves 13 de noviembre, continuando con el ciclo Los caminos de la Memoria, tuvimos la ocasión de escuchar en Bilbao el testimonio de una mujer extraordinaria, a quien Nelson Mandela definió en su día como “la conciencia de la Sudáfrica blanca”. Se trata de Mary Burton, una de las figuras más prominentes del movimiento anti-apartheid en Sudáfrica y miembro de la Comisión para la Verdad y Reconciliación de ese país.

Con este acto, celebrado en el hotel Ercilla de Bilbao ante unas 70 personas, desde Idi Ezkerra quisimos poner en valor un mecanismo muy válido como las comisiones de la verdad, que ha sido utilizado con éxito en muchos países para investigar y sacar a la luz los crímenes cometidos por la dictadura. Se trata de recoger aportaciones de otros lugares para poder llevar a cabo aquí también ese proceso de verdad y reconciliación que no se ha dado todavía. Precisamente, unos días antes, Ezker Batua había planteado en el Parlamento Vasco una iniciativa para la puesta en marcha de una comisión de la verdad en el estado.

Nuestra invitada, Mary Burton, fue una de las 17 personas designadas por Mandela para formar parte de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica. Esta comisión, presidida por Desmond Tutu, investigó las violaciones de derechos humanos cometidas durante el régimen segregacionista entre 1960 y 1994, y fue la primera en ofrecer una amnistía a aquellas personas que confesaran públicamente su participación en crímenes políticos. Anteriormente, en su lucha contra el apartheid, había sido presidenta del Black Sash (La Faja Negra), una organización de mujeres blancas que desde los años 50 denunciaron la falta de derechos de la mayoría negra. Ella y sus compañeras soportaron infinidad de agresiones y persecuciones por su confrontación contra el régimen.

Mary Burton, estuvo en Bilbao con Idi Ezkerra justo cuando se cumplían 10 años desde la presentación del informe de la Comisión de la Verdad, para relatar las lecciones aprendidas de aquella experiencia y su papel determinante para restañar heridas en Sudáfrica y poder mirar al futuro con esperanza.

En su intervención, Burton destacó la necesidad de tomar en consideración "como primer elemento, el reconocimiento del sufrimiento de las víctimas, para poder llegar algún día a la reconciliación. Este reconocimiento debe venir de los culpables directos, pero también del estado, y de mucha gente que, aunque no perpetró ningún crimen, se benefició durante muchos años del sistema segregacionista” En este sentido, afirmó que “aún hace falta que la población blanca reconozca que, todavía hoy en día, es privilegiada por las condiciones que le garantizaba el apartheid. Eso haría mucho para mejorar las relaciones entre la población".

Asimismo, Barton indicó que, pese a la lectura tan positiva que se hace desde el exterior sobre lo que supuso la Comisión de la Verdad y Reconciliación en su país, "esta no fue perfecta, hicimos lo que pudimos, pero hubiéramos querido hacer mucho más”. En este sentido, señaló que “las víctimas se mostraron muy disconformes con la amnistía. La confesión total era el precio que debían pagar los perpetradores para tener derecho a ella. Si esto ha podido de alguna manera conducir a la reconciliación, habrá valido la pena, pero es muy importante recordar que para que ello fuera posible, se sacrificaron derechos de esas personas, de las víctimas. Ese fue el peaje pagado para alcanzar la paz. La Comisión hizo posible que la transición política entre el sistema antiguo y el nuevo se hiciera pacíficamente, sin la violencia".

En cuanto a los logros, Mary Burton dijo que “los objetivos de la Comisión eran alcanzar la verdad y la reconciliación, y en base a ellos se deben medir sus resultados. Una buena dosis de verdad fue puesta de manifiesto: se recogieron más de 20.000 testimonios, que fueron seguidos por una amplísima cobertura mediática. Y no solo las historias de las víctimas permitieron tener una visión más real del pasado, sino que quienes buscaban amnistía tuvieron que enfrentarse al juicio público, en muchos casos confrontándose con las víctimas”. En este sentido, nuestra invitada habló de un cierto efecto catártico, al afirmar que “para mucha gente, el poder contar lo que pasó fue una especie de liberación. Para otros, la exhumación de los cuerpos y el poder darles sepultura observando sus ritos y tradiciones, fue una forma de poder afrontar la pérdida y el luto”.

A modo de resumen, la veterana activista señaló que “la Comisión permitió al país conocer la historia de miles de personas que padecieron o causaron grandes sufrimientos”, pero advirtió que los efectos de todo ese proceso no deben quedarse ahí al señalar que “ser conscientes de cómo y por qué sucedió nos da una nueva perspectiva para entender nuestra sociedad más allá de las estrechas líneas de las identidades de grupo. Pero conocer, reconocer, e incluso perdonar no es suficiente, si no nos lleva al acceso y disfrute real para todas las personas de los derechos socioeconómicos y políticos que el nuevo marco legal garantiza”. Sobre esto, consideró que aún queda “mucho trabajo por hacer en Sudáfrica para afrontar problemas como el Sida, el desempleo, y las grandes desigualdades entre ricos y pobres”. Y esta es su causa a día de hoy. Mucha suerte en esta nueva lucha, Mary.

 


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